Víctor Manuel “Chilenito” Tello Puig fue declarado reincidente y recibió una pena única de 11 años 6 meses de prisión . La víctima fue sorprendida de noche en su casa de Urquía al 3300 y despojada de dólares y pesos.
El Tribunal en lo Criminal N°4 de Mar del Plata, a cargo del juez Federico Cecchi, condenó a Víctor Manuel “Chilenito” Tello Puig a la pena única de once años y seis meses de prisión por una entradera cometida en noviembre de 2024 contra una mujer de 72 años en el barrio Fray Luis Beltrán.
El fiscal Mariano Moyano destacó como agravantes la nocturnidad y el aprovechamiento de la vulnerabilidad de la víctima, una mujer mayor, circunstancias aceptadas por el juez.
Tello Puig ya contaba con una condena previa a ocho años de prisión dictada en 2020 por un robo triplemente agravado, por lo que también se declaró su reincidencia.
Como la entradera fue cometida cuando aún estaba vigente la pena anterior, el Tribunal aplicó el criterio composicional y fijó una pena única de once años y seis meses, comprensiva de la nuevo condena, de 4 años, y la previa.
El juez ordenó notificar a la víctima, realizar el cómputo de pena y remitir las actuaciones al Juzgado de Ejecución que continuará con la causa.
La noche del 9 de noviembre de 2024, una mujer de 72 años estaba en la cocina de su casa de la calle Urquía al 3300 cuando fue sorprendida por un hombre encapuchado, con guantes y el rostro cubierto, que ya estaba dentro de la vivienda. Había entrado por una ventana tras escalar un paredón de 2,20 metros con rejas de hierro.
Ese intruso no llegó solo. Afuera, en la penumbra de la vereda, lo esperaba Víctor Manuel “Chilenito” Tello Puig, quien, según la reconstrucción judicial, había conducido la moto hasta el lugar y mantenía la vigilancia mientras su cómplice ejecutaba el plan. Ambos habían arribado juntos minutos antes en una moto de color rojo que varios testigos recordaron haber visto “salir rápido hacia Beltrán” después del ataque.
Dentro de la casa, la escena duró pocos minutos pero fue lo suficientemente violenta como para marcar a la víctima. El ladrón la intimidó asegurando estar armado, la obligó a sentarse en una silla y le exigió dinero y joyas. El miedo, la sorpresa y la diferencia de fuerzas hicieron el resto: Nélida le entregó 1.600 dólares y 40 mil pesos que guardaba en su cartera.
Con el botín en la mano, el hombre salió por la misma ventana por la que había entrado, volvió a saltar la reja del frente y se subió a la moto que Tello Puig ya tenía lista para escapar. En segundos, ambos desaparecieron por las calles del barrio Fray Luis Beltrán.
Los gritos de la víctima después del robo alertaron a los vecinos. Un joven escuchó el tumulto desde su casa y vio a dos hombres en una moto roja. El acompañante llevaba la capucha ajustada al rostro; del conductor no pudo ver demasiado, pero sí notó que arrancaron “a toda velocidad por Urquía”.
Su relato coincidió con otros testimonios que serían determinantes. Desde una cámara de seguridad vecinal, las imágenes mostraron parte del movimiento en la calle y permitieron al hijo de la víctima reconocer a la persona que manejaba: “Lo reconozco. Es el ‘Chilenito’ Tello Puig. Lo conozco de toda la vida, prácticamente nos criamos juntos”, dijo en la fiscalía al ver los registros.
Otro vecino también lo identificó. Afirmó que lo había visto minutos antes del hecho, “haciéndose el distraído, como que la moto no arrancaba”, mientras miraba hacia la casa de Nélida. “Le vi bien la cara y no tengo dudas”, declaró.
Esa serie de testimonios, junto con las actas policiales y la inspección ocular que confirmó la necesidad de escalar el cerco para ingresar, terminó de cerrar la imputación.